El chat de los machos y las dudas

Apenas miro la tele. Es un instrumento peligroso, inútil, repleto de tendencias sesgadas e intereses espurios que obedecen (con ciertas excepciones) a una “manufacturación” del pensamiento muy desaconsejable pero que, al mismo tiempo, no es más que un reflejo del mundo en el que vivimos.

Miro demasiado el What’s up porque es gratis. ¿Leer las noticias generadas por los amigos en este ágora digital nos asegura acercarnos más a la verdad? Lo dudo.

Es por eso que, rodeado de una sensación que me lleva a creer que debemos de dudar hasta de la propia palabra duda (“vacilación o falta de determinación ante varias posibilidades de elección sobre creencias, noticias o hechos”), uno tiene un cierto sabor de barra oxidada entre las muelas cuando se entera de que un grupo de policías de Madrid mantenían (supongo que ya lo habrán borrado junto a los libros de cuentas del PP) un chat en el que vertían consignas nazis, amenazas contra la pobre Carmena (con lo bien que estaría ella disfrutando de una merecida jubilación) y demás delicatessen y nos extrañamos de que cosas así puedan producirse. ¿Y a quién le sorprende? ¿Es que existe alguien dentro del género humano que sea un ejemplo a seguir, una persona intachable e incorrupta que merezca aparecer en el imaginario colectivo adulto de la rectitud y en los pósters de los impúberes?

1448202327_800169_1448202967_sumario_normal

Es más: ¿cuántos chats personales  que contienen comentarios soeces, machistas, xenófobos, intrascendentes, agresivos e inapropiados no hacen más que poner de manifiesto una realidad? Somos eso, una mezcla de tiña y fresas con nata que se debate en un estado de incertidumbre tan enorme que acabamos siempre jodiéndolo todo pero al mismo tiempo con la capacidad suficiente como para pintar la Capilla Sixtina sin cambiarnos de ropa, lo que no justifica que comportamientos así deban aceptarse (por lo menos deberíamos lavar los calzoncillos una vez a la semana).

Yo no quiero referentes, ni que los policías sean hermanitas de la caridad de modales impecables, ni que los curas nos prometan la vida eterna y no se pajeen, ni que mi jefe sea mi colega, ni que los políticos cambien nuestras vidas (suficiente tienen con ser algo) y mucho menos que mis amigos no se equivoquen y que yo tenga siempre razón (cosa que es una verdad como templo). Lo que quiero, muchachos de ojos tristes, es que alguien muera por mí y me lo ponga en un mensaje privado de what’s up…pero lo dudo.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s