Sé que no estoy solo. Sigo viendo a gente que ríe, que cepilla la ropa y compra flores, que se duerme abrazada a un cuerpo tibio. No puede ser que tantas desgracias, tanto odio, tanta pena, nos hunda, que saquemos la cabeza del barro para repetir, una y otra vez, que la vida es una mierda. Fórmulas para ir tirando: un puñado de fe, alcanzar la cima de una duna y disfrutar de desiertos que parecen el mar dado la vuelta. Menos hacer daño, todo vale. Recomiendo unirse al Equipo Anestesia. Lo conformamos personas alejadas de la actualidad y muy cerca de las cosas mundanas. Nos pones en fila, extiendes el brazo y acercas la mano a nuestro pecho. Entonces, notarás el ritmo de una dulce desmemoria.
Atención: los integrantes del Equipo Anestesia sentimos mucho. Simplemente intentamos despojar de contenido emocional a las cosas menos importantes, las de la política, el deporte y los conciertos en un móvil. Encima de nosotros el sol, siempre el mismo. A pesar de los muros y las montañas, nos acercamos a la luz leyendo libros o echándonos la siesta, llenos de lagunas y recuerdos inexactos, de opiniones sin hechos, de perspectivas sin verdades. Buscamos emocionarnos con canciones y cuentos, vivir anestesiados de lo que pudre al mundo, aunque nos pudramos.
Los síntomas de la anestesia son uno, recibir alabanzas sin orgullo; dos, desprenderse del odio sin apegos. Después, nos incorporamos y tenemos problemas para mantener el equilibrio. Por esa razón pensamos, y con la imaginación construimos carreteras con baldosas amarillas, una casa en el árbol, otro planeta tranquilo donde perderse antes de salir a la calle y cagarnos en la puta que los parió. La anestesia sirve para amortiguar el daño. Así, mantenemos los ojos entreabiertos. El sueño nos aprieta las mejillas. «El amor siempre en nuestro equipo», decimos con los párpados cerrándose. Y, después, felices, nos dormimos.

Ilustración: Tim Eitel
Pues, unido me hallo, Javier.
Ese sentido anestésico es imprescindible para sobrevivir al odio, la maldad y las noticias dañinas que hoy en día nos apabullan.
Me alegra encontrar disidentes del tú más, te odio mejor o todo es una m…
Muchas gracias por la esperanza, amigo.
Abrazo grande.
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Somos una legión pequeñita pero firme. Un abrazo enorme, querido mío
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