Último domingo de agosto. La luz de todas las tardes pasadas. El principio del fin del verano. La cama deshecha, la ropa dentro de la lavadora. En días como este, me doy cuenta de que las cosas buenas duran cada vez menos. Terminan el calor y los viajes de ida tan largos, tan cortos los de vuelta, el sudor en el pecho, los turistas por la calle, otro imbécil conduciendo un Audi. No se trata de un sentimiento de nostalgia, más bien de la necesidad de detener el tiempo y quemarse. Será el silencio del patio de mi casa, las aspas del ventilador nuestro aliado, la certeza de que, pronto, llegará la ropa a todos los hogares, los radiadores calientes. las noches más oscuras.
Me gustaría quedarme en el verano, uno a mi manera, sin festivales ni pistolas de agua ni accidentes de tráfico. Los cambio por conciertos en un bar de Burgos, la voz de Nick Cave en cualquier parte, nadar con los amigos y preparar un examen en septiembre, montar en bicicleta un poco bebido. Si pudiera elegir sería un verano perpetuo y tibio, con pantalones largos y vestidos cortos, un verano para los que esperan la nieve y sus bajadas. Quizás sí se trate de nostalgia, una nostalgia de lo que todavía no ha ocurrido, una nostalgia ahogada en esperanzas pequeñas y firmes.
El fin del verano trae el derrumbamiento. Yo seguiré pensando en el próximo como si los años solo se descontaran por el número de veces que veo el mundo por debajo del nivel del mar, los barcos de vela frente a un atardecer púrpura, la crema y las algas en la misma frase, los bocadillos de jamón, queso y tomate, el papel Albal y los soles plateados, las toallas húmedas, las manos de madre en mi espalda, padre tocando la guitarra, la vida hecha de bañadores y siestas bajo la sombrilla. Todo eso se pierde. Pero vuelve, vuelve siempre. Y, si no vuelve, hoy lunes podemos recordarlo.

Ilustración: Andrea Baruffi
Hola, Javier.
Que los buenos recuerdos te llenen los sentidos para afrontar el nuevo Curso.
Tal vez, si no existiera septiembre, no valoraríamos suficiente el Verano.
Abrazo grande.
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Eso es verdad. Vamos a por lo próximo, aunque venga con frío. Abrazo enorme.
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