leer es una forma de desaparecer

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  • ¿Dónde estabas tú el 11M?

    Fue hace 20 años. Yo estaba en un coche con mi banda camino de un concurso. Pensábamos en las canciones y el segundo premio. Antes de llegar, alguien de la organización nos llamó al móvil. Entonces todo se detuvo. También el vehículo. Desde la carretera se divisaban las torres KIO. Los cinco sentimos el aire…

  • Esas mujeres que compran flores

    Ahí están ellas, decidiéndose frente a un jardín en venta. Indecisas, acercan la nariz a las corolas, entran en la floristería con las manos en alguna parte. Después salen con flores en las manos, un poco decepcionadas, igual que el que sale de la peluquería. Hay un color para cada persona, un pistilo por cada…

  • El amor tranquilo

    No hay príncipe. Tampoco hadas o un lago en el que los cisnes duermen. Quizás alguna de esas tres cosas pudiera aparecer en portada. En realidad, el mito del amor romántico vive de la dependencia, un lazo que ahoga o hiere, quema o mata a hierro. El amor, cuando es amor, tiene que ser tranquilo,…

  • La gente se muestra muy despacio

    La gente se muestra muy despacio. Lo hace para protegerse, también porque el misterio trae revelaciones en torno a un secreto. Si no, ¿por qué se repite el «no sé quién eres» al descubrir a la persona que creímos conocer? Oculto por ropa de marca y maquillaje hay un hueso que se roza con paciencia…

  • Salir de ese lugar oscuro

    La oscuridad no se la inventó el invierno. Cae sobre ti, también de día, te deja libre un rato, mientras duermes. Después regresa como la mañana. Esa oscuridad aparece y se disipa en ráfagas. ¿Cuándo? Cuando menos te lo esperas, cuando lo peor quedó atrás y se cierne sobre ti un paisaje verde y ocre.…

  • Aquellos que no ceden ante la amargura

    La gente vieja increpa a los repartidores que circulan por la acera, anda a otro ritmo, espera a que el semáforo se ponga en verde. Hay mucha gente joven que podría ser considerada vieja. Esa gente critica a otra gente, vieja o joven, se queja en sus notas de voz, arrastra una mala hostia que…

  • La cercanía

    Observo a las parejas que caminan juntas. Sus piernas oscilan como un péndulo. Sus mentes vuelan lejos, están en otra parte, a miles de kilómetros de nuestra calle. La distancia tiene poco que ver con el espacio, a veces insalvable, otras nada. La cama representa un buen ejemplo. Nunca estuve más lejos de alguien que…

  • La importancia de lo inútil

    El cine, las canciones, el arte… cosas inútiles. Al menos si los comparamos con la labor de un dentista o un barrendero. Por esa razón reivindico la inutilidad frente al beneficio, la cama y el colchón frente al madrugador que cambia las sábanas del mundo, los pececitos de oro frente a los socorristas. Que algo…

  • El hijo muerto

    Solo se puede conocer el dolor cuando se pierde a un hijo. Lo demás son aproximaciones. Fue un accidente, se le paró el corazón mientras dormía, no pudo salir de aquella discoteca en llamas. Dentro de la sinrazón existe la posibilidad, pequeña como la uña de un bebé, de que el hijo muera por culpa…

  • Ser uno mismo

    Marco me lo confesó en voz alta: «Eres la hostia cuando eres tú mismo». Después pedimos más cerveza. Desde entonces la frase regresa cada vez que bebo. ¿Soy yo mismo cuando estoy a solas? ¿Soy el que soy frente al escaparate del Leroy Merlin? ¿Soy lo que creo ser? O mejor, ¿soy lo que hago?…