leer es una forma de desaparecer

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  • La gente que besa mal

    Hay gente que besa mal. Pero ¿qué significa besar mal si nadie nos enseña? Todos nacemos con boca; aprender a usarla es cuestión de instinto y ganas. Besar mal tiene que ver con el movimiento, con cómo, de repente, la lengua desaparece o solo nos llega el vértice de otro humano perdiendo el control de…

  • Estas ganas de matar

    Pocas cosas dan tantas ganas de matar como la guerra. La trascendencia de su mal, el asco en la boca del estómago, la sinrazón de las banderas. No nos equivoquemos, no hay héroes de guerra. Ni los que cumplen órdenes ni los que parecen dormidos en sus camillas. Todas las razones se nos escapan, suenan…

  • El bigote

    El bigote ha regresado, como una ola sin Rocío. En realidad, nunca se fue. Simplemente ahora, después de las axilas y las ingles pobladas, se impone como parte del desfile con una particularidad: todos los bigotes son el mismo. Da igual que unos sean hirsutos o de lápiz, a ras del labio o a modo…

  • Del orden en tu vida

    Al divorciarme perdí mi orden. Los amigos hablaban raro; madre cerca, me sentía lejos; las hermanas miraban al hermano con la ternura de las madres y Madrid… Madrid estaba lleno de fantasmas, de motos sobre la acera levantada, de una luz pintada e inservible. Los divorcios traen riadas porque barren el significado de las cosas,…

  • Los amigos que dejaron de serlo

    Los amigos de siempre construyeron una casa en el árbol. A ella volvíamos cada tarde, cuando la familia debilitaba nuestras aspiraciones, SOS, cuando la realidad giraba en dirección contraria. A los amigos de siempre se les dice familia, una elegida porque en ella el mundo nos desangra entre las flores. Son los amigos infancia, maquillaje…

  • La gente rota

    Te lo repiten tantas veces… «Disfruta de la soledad, elígete a ti mismo». Pero no. Le gente rota solamente quiere que deje de doler, un poco de paz frente a un pasado hecho pedazos, poder estar en el presente de las cosas. Y es que los nuevos comienzos, a veces, se originan en finales tristes,…

  • No lo viste venir

    Creías conocerle de memoria. Recorriste tantas veces su perfil, reíais juntos sin apenas intentarlo. Él sacaba la basura de tu mente. Sabías cuando había tenido un día malo, a veces sin hablar siquiera, a veces con gestos invisibles. Pensarle implicaba conocerte un poco, estar segura de que ya nunca estarías sola, perder el equilibrio sabiendo…

  • Todavía no has conocido a toda la gente que te va a querer

    Todo es miedo. Por eso nos ahogamos, por eso preferimos mirar mares adentro. El miedo se convierte en costumbre cuando el amor tiende la mano. ¿El amor después del amor? Más miedo. Se trata de una forma de supervivencia absurda, como si pinchar zódiacs o añadir costra al latido nos permitiera estar a salvo. Pero…

  • Solamente las madres saben llamar para decir que fue maravilloso

    Hay tantas madres como hijos. Ellas se parecen entre sí, comparten costumbres, reflejos de madres con hijos cada vez más viejos. Porque los hijos tienen vidas y sus madres viven las vidas de sus hijos, como si engendrarlos fuera la única razón (hay alguna más) para seguir viviendo. Mientras, los días se suceden de mejor…

  • Y, de repente, un día, deja de doler

    Hay algo inevitable en el dolor. Tarde o temprano nos elige, convierte al huésped y sus sueños en rehenes. Va de la cabeza al estómago, de las persianas a las noches largas. Respirar tiene más mérito cuando el pasado confluye por error en este instante, un pasado que será mañana. Imposible librarse de su aliento.…