La bestia en nosotros

Me he construido una imagen de persona imperturbable, serena, silenciosa. Intento aplicar algo parecido a la razón, primero el tiempo, la fuerza lo último. No se trata de un disfraz o una máscara, sino de una personalidad a la que añado capas, como el pintor que trabaja mientras escucha música en la radio. Hace unos días, en un viaje, esa imagen se hizo añicos. Grité. Sentí la ira desplazarse por mis manos, el latido dentro de las sienes, las palabras, esos objetos afilados. En movimiento comprendí que no hay coraza suficientemente resistente para contener lo que arrastro, la mentira, mis miedos… La bestia en mí, amigo lobo.

Visto con algo de distancia, aquella persona furiosa y cansada (otra vez la excusa del cansancio) era mi sombra, una parte indisociable de todo lo que soy: todas las veces que me dijeron no, mis aspiraciones muertas, las ocasiones y los trajes perdidos, lo que duerme bajo el torrente linfático y un gesto o una acción despiertan. Vi en mis gritos un espejo cóncavo y convexo porque no soy lo que digo ser, sino lo que lo que me esfuerzo en ocultar. Y lo invisible tiene colmillos.

Ojalá aquello que reprimimos se muriera o se fuera secando con el paso del tiempo. La oscuridad afila las aristas de la ira y, cuando emerge, lo hace con la furia acumulada en ese tiempo. Hay en mí y en mi bestia un deseo de destrucción, una necesidad de librarse de la gente poco empática, que antepone su verdad de mierda caiga quien caiga. Ni serenidad a la vista ni furia soterrada; una lucha de fuerzas, esos somos, criaturas de carne, hueso y contradicción capaces de ternura y de violencia, nunca sólo una cosa, nunca libres de la otra. Este es mi aullido.

Ilustración: Karin Straub Wharton

6 comentarios en “La bestia en nosotros

      1. Genial : )
        Quizá algún día me lleve una sorpresa y te lea un comentario en mi blog… (¡¡y lo digo sin segundas!!) (Y esto sí, en broma: Si seguimos así, se te va a adelantar Juanjo jejeje ; )

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