Extracto de EL MIEDO A SER COMO LOS DEMÁS

Mañana se publica mi nueva novela: EL MIEDO A SER COMO LOS DEMÁS. Aquí os dejo dos páginas donde el protagonista intenta levantarse de sí mismo y no lo consigue del todo. Una muestra mínima del lugar donde habitan la amistad, la depresión y unos globos aerostáticos que nunca deberían haber aparecido. Gracias por estar al otro lado.

En un estado de equilibrio, los valores de los parámetros característicos de un sistema termodinámico cerrado son tales que maximizan el valor de una cierta magnitud en función de dichos parámetros llamada entropía…

Proceso  reversible donde (q) representa julios y (T) la temperatura.

—¿Cómo era?… No puedo pensar.

Dave abre los ojos. La viga del techo a dos aguas oscila levemente. Siente un calambre en el cuello. Le ocurre cada vez que se despierta, pero no encuentra el momento de comprar una segunda almohada. Arrastra su mano buscando el otro lado. El de la cama. Está frío. Necesita concentrarse para percibir el perfume con toques de madera que asciende desde las sábanas, flota invisible en el aire y alcanza sus fosas nasales. Podría intentar volver a dormirse. Podría. Cuando lo piensa ya es demasiado tarde. El dolor lo envuelve todo: el techo, la almohada, el perfume con toques de madera, sus fosas nasales, el haz de luz rectangular que atraviesa el ventanal y explota en el centro del mandala de la alfombra… absolutamente todo. 

Gira el cuerpo para librarse del destello. Odia esa pared. El armario de nogal permanece semiabierto. La ropa de hoy sobre la mesa del escritorio. ¿Por qué se empeña en tener un ordenador en la habitación si solo puede escribir en el garaje? Los calcetines con el logo de Nike siguen siendo sus preferidos. Esos segundos transcurridos entre el crujido de sus vértebras y la pantalla apagada del ordenador suponen un verdadero tiempo muerto del dolor, el tiburón blanco del sufrimiento, del SUYO, el mismo que la intensa sesión de quiropráctica del lunes no pudo frenar. 

—Así que el mejor doctor es mi cuerpo, doctor Neuropatholator… Deben de ser las cuatro de la tarde. 

Se levanta. Camina por la habitación arrastrando los pies y, como siempre, sin mirar su reflejo al pasar junto a la cómoda de la entrada. El mueble venía acompañado de un espejo rectangular. Ahora refleja a un hombre con la raja del culo visible por encima del pantalón de chándal. Va directo al baño. Se saca la polla entre una mata castaña de pelo púbico y mea con la cabeza apoyada contra la pared. Se encuentra mucho peor que ayer (muchísimo), y lo sabe por la sencilla razón de que no es capaz de racionalizar nada de lo que ocurre con cada pestañeo. Alas de mariposas. El pis es simplemente pis saliendo de un agujero. Cierra el ojo izquierdo. El derecho se desvía desde la taza del váter hacia el ventanal. Abre el izquierdo. Cierra el derecho. El sol deja de ser visible desde ese ángulo. Un pedazo de cielo pardo. Los párpados pesan. Y el dolor, claro.

No puede pensar. Un ser humano al que le han extirpado el cerebro con un cuchillo de pastillas naranjas, “manténganse fuera del alcance de los niños” decía la etiqueta, de nombre NL y apellido 360, su dosis de vida, así las bautizó. Pero si no le permitían ser él mismo, ¿por qué ahora que abandonó el tratamiento y por una vez en su vida está limpio de drogas (el tabaco no cuenta) se siente peor que nunca? Siempre la misma pregunta. Desde hace meses. Siete para ser exactos.

Agita la cabeza. No está seguro de haber dormido. 

—¿Sonó el despertador esta mañana? 

Adultos: la dosis inicial habitual de fenelzina es de 15 mg tres veces al día. Esta dosis debe aumentarse a por lo menos 60 mg por día a un ritmo bastante rápido en consonancia con la tolerancia del paciente. Puede ser necesario aumentar la dosis hasta 90 mg por día para obtener suficiente inhibición de la MAO. Muchos pacientes no muestran una respuesta clínica hasta que el tratamiento a 60 mg se ha continuado durante al menos 4 semanas. Una vez conseguido el máximo beneficio de la fenelzina, la dosis debe reducirse lentamente durante varias semanas. La dosis de mantenimiento puede llegar a ser de 15 mg al día o cada dos días, y debe ser continuado durante todo el tiempo que sea necesario. Resumen del ciclo de vida de Dave durante varios años.

—Ahora (q) representa julios y (T) la temperatura.

Ocupa el lavabo de la izquierda de ese espacio reverberante para el aseo personal, la falta de autoestima y los desechos, y después introduce en su boca el cepillo sin pasta de dientes. La estantería de un blanco hueso mate está repleta de productos de belleza femenina. Como todos los días, mira su reflejo… y no lo ve. Se siente observado, como si alguien dirigiera sus movimientos de manera mecánica e instintiva. Piel blanca. Cara difuminada. Leves marcas de acné en las sienes. No presta atención a los detalles más elementales como ojos, boca, barba de varios días y orejas. Irrelevantes. Ha perdido mucho peso. No tiene hambre. No es o si es solo es una sombra. 

Se frota los dientes de arriba abajo, de izquierda a derecha. Escupe una mezcla de saliva y restos de sangre procedentes de la encía superior con peor aspecto de lo normal. De ahí que sea capaz de percibir su olor. El estómago arde, palpita. Enjuaga el cepillo con agua templada y lo deposita en el vaso old fashioned regalo de Kathryn, la mujer de Jonathan.

2 comentarios en “Extracto de EL MIEDO A SER COMO LOS DEMÁS

  1. Me ha gustado. Promete.
    Este fragmento en concreto me ha hecho pensar en el Oraldine.
    (Lo segundo no es causa de lo primero).
    (Que conste que no he leído _La broma infinita_, pero podría decir que eso del Oraldine suena a patrocinadores y a capítulos del libro. Ha sido completamente accidental).

    Hace unos días incluí tú blog en una página de Intensita (Blog B, la lista de blogs en los que escribo y recomiendo). No servirá de nada, puesto que casi nadie lo visita, pero ahí está. Este no era un acto simbólico.

    Me gusta

Deja un comentario