Jon Biden: la senda de la pérdida

Amanece y, aunque lejano, se percibe en el aire un murmullo procedente de la calle. Quizás no aquí, pero sí al otro lado del Atlántico y por tanto en la pantalla de nuestros móviles, caracolas pasadas por el filtro de la tecnología. Resulta que habrá un nuevo presidente a la cabeza de un mundo con cuatro polos convertido en antesala del frío y los días cortos. Pero así son las cosas y, pesar de la victoria, hay una gesto de tristeza en la pupila de Joe Biden, hombre-saco de 77 años incapaz de burlar el desgaste sufrido para ocupar el número 46 de una lista que incluye a algunos hombres buenos y otros detritos con la consideración de humanos.

Hijo tartamudo de un vendedor de coches y Catherine, Joseph Robinette Biden Jr. se licencia en Derecho y poco después, con apenas 29 años, alcanza el puesto de senador más joven del estado de Delaware, cargo que ostentaría hasta el 2002. Entre medias perdería a su primera mujer y a su hija en un accidente de coche y a otro hijo, también abogado, a causa de un cáncer de cerebro. Partidario de la guerra y de limitar la venta de armas ha tenido que enfrentarse a varias demandas por tocamientos inapropiados y a una denuncia por acoso sexual.

A pesar de todo, ha conseguido un sueño con tientes de pesadilla, por lo vivido con ojos abiertos y confrontar a un adversario que representa todo lo que la mitad de la población mundial detesta y venera a partes iguales. Al menos lo hace acompañado de Kamala Harris, probablemente la única razón para creer en el futuro, sea lo que sea que signifique una palabra que este 2020 se ha encargado de silenciar. Por esa razón hoy cualquier murmullo es recibido con una sonrisa rasgada. Me pregunto si le habrá merecido la pena tanta pérdida…

Ilustración: Daniel García