Jajaja

Jajaja es el nuevo silencio, una forma de contestar sin contar nada. Y es que la mayor parte del tiempo no sabemos qué decir —sí, el mundo está lleno de nuestras rarezas y de gente rara—, y al utilizar el móvil para todo hay que encontrarle una representación al mutismo o la indiferencia. A veces jajaja sirve para reírnos sin que nos escuchen, otras supone el fin de una conversación que, de lo contrario, quedaria suspendida en el aire y el espacio, es decir, en la pantalla. Para ser más gráficos: jajaja equivale a mandar un corazón por Instagram. Late, te sirve para decir que estás, que te interesa una mierda todo lo que no tenga que ver contigo y a otra cosa. Jajaja, qué bonita risa tienes.

Da miedo comprobar cómo la risa se ha convertido en una palabra de una sílaba que en realidad son tres. Si uno lo piensa, callarse es muy bonito y solo podemos mejorar el silencio con una carcajada sonora, de esas que provocan agujetas y hasta alguna pérdida. Ni hasta el maquillaje debe apagar la risa, de ahí que ponerla por escrito quede cuanto menos raro. Ahora escucho la risa de mi madre, ese movimiento entre labios y arrugas y pienso en la poca justicia que le hago. Jajaja nunca será el tiempo que pasamos con los dioses, repito, nunca. Y sonrío.

Si alguien escribe jajaja siembra la duda en el ambiente. Puede que lo haga por compromiso, quizás para evitar la pena o no dejarnos mal con un mensaje leído seguido del estridular de un grillo. Después llega la certeza de que las palabras sirven para poco o para menos de lo que nos gustaría, que nos vale con reír y llorar riendo, que su fiesta es lo único que no podrán arrebatarnos de la boca. Mejor utilizar el kkkkkk del portugués, el mdr de los franceses o el wwwww de la que fue mi mujer hasta hace poco. Ni jijiji ni jujuju; morir de risa, esa es la única vida a la que aspiro.

Ilustración: Tatsuro Kiuchi

La importancia de reírse alto

Hay que reírse, cada día, hacerlo alto, como si hubiera una cámara lista para congelar el único gesto eterno ya de fábrica. Porque si hay que elegir algo, elijo risas. También en los momentos malos o peores, cuando perdemos a un padre, una pierna o la oportunidad de nuestra vida, cuando nos hacemos viejos y nos duele tanto el cuerpo que la única razón para seguir sea hacia lo oscuro. Tiempo de risas, tiempo que pasamos con los dioses, tiempo que nunca es perdido, el mejor comienzo, la mejor postura y el mejor adiós sin armas.

Ríe para mejorar el silencio y poner en marcha cuatrocientos músculos, para estirar la columna por encima de la niebla y mover el aire de este lunes. Lo saben los tristes: gracias a la risa somos capaces de aceptar la edad y la tragedia, la noche y el final. La risa como acto de rebeldía. Un niño se ríe trescientas veces al día; un adolescente lo hace ochenta y los adultos no llegan a veinte. Pues bien, hagamos pasar a los niños por principiantes. Les queda tanto por reír, les queda mucho para saber que la risa es el antídoto contra la muerte.

Ve al gimnasio y ríete. Ve al cementerio y sonríe porque tú puedes y ellos no. Coge el metro y sonríe ante tanta pena en movimiento. Y no olvides reírte de ti mismo, pero no de los demás. Porque la risa es el único poder que le sirve al pueblo, morfina sin aguja que conserva las arrugas y nos recuerda que hemos venido a jugar con el objetivo de perder. Con la a, con la e, con la o, puedes hacerlo con todas las letras. Inventa, come, folla. Se trata de encontrar la sonrisa perfecta en cualquier parte.

¿Cómo escribir la risa correctamente en un mensaje?

Recibo críticas constantemente por esta cuestión. Y todo se debe a mi incapacidad para utilizar un icono que llora para expresar algo que nos produce risa, pero no necesariamente nos hace llorar de la risa.


Al principio utilizaba la onomatopeya jijijijiji, hasta que, después de varios meses de críticas y acoso por mensajería, decidí que tenía que cambiarlo. No expresaba la idea con claridad. Además, era como de tío flojo, ¿no? Porque, ¿quién coño se ríe así además de Jose María Aznar y Stephen Hawking? Después lo cambié por jejeje, no jejejeje, sino jejeje a secas. Tres sílabas. El resultado fue similar. De hecho, me dijeron por WhatsApp que parecía alcohólico, o recién salido del dentista, rígido… un bajón de tío.

Probé jajajajaja durante unos meses, no por convencimiento, más bien por adaptarme al medio y utilizar la expresión de la risa (escrita) más extendida. Sin embargo, tampoco es lo suficientemente gráfica porque cuando nos descojonamos utilizamos un sonido mucho más cercano a la hache, la antigua efe latina con un sonido aspirado, un ha ni mudo ni simple y que nos emparenta directamente con el capitán Haddock tras arponear a Moby Dick o con Maradona después de meterse un rayón.

Y tampoco lo veo claro. Al mismo tiempo, las opciones se reducen y no es plan de volver al jijijiji, ni al jejeje, ni al jajajaja o al jajajá por razones obvias. Así que, en otro intento, y ya van cuatro, de conectar con la masa, la misma que pide sugerencias de series de Netflix por Facebook o espera que les comenten por Instagram lo bien que salen en las fotos, ¿qué me recomendáis además de no volver a molestaros con estas gilipolleces?

Y para vuestra información: la expresión correcta de la risa escrita es ja,ja,ja, sin tildes y con comas. Buenas noches, malas risas.