Tenemos una relación complicada con los números. Por un lado simplifican una realidad llena de grietas, de amor y días largos. Por otro dan una ida exacta de lo que nos rodea, hablan de lo que hace y no dice la gente: ¿cuánto mides?, ¿cuánto queda? Sin embargo, de entre todos los números, hay una combinación que nunca llegamos a olvidar, como los afluentes de los ríos o las capitales, algo así como el camino de vuelta a la infancia. Se trata del número de teléfono de la casa de tus padres.
Los padres van un poco por libre. A veces, padre muere y madre rehace su vida a partir de sus cenizas. Otras, madre se adelanta, incumple su promesa de ser omnipresente. Padre se queda muy solo, mueble al fondo incapaz de freír un huevo sin pensar en aquel perfume por el aire. Hay padres que eligen desaparecer juntos, que compartieronn lecho, tumba y estrellas porque el destino así los trajo. Otros padres mantienen su costumbre de andar por el monte los domingos o sentarse en el sofá hasta que reciben una llamada de los hijos. En cualquier caso, el número de teléfono de su casa sobrevivirá a los padres y a la casa.
Puede que dentro de unos años, por culpa de la tecnología y el futuro, no haya un número de teléfono de la casa de tus padres. Los padres tendrán pantallas o dispositivos mucho más sencillos que recordar nueve cifras. Muchos continuamos con esa costumbre de vivir y ser incapaces de olvidarnos. Si lo hiciéramos, entonces no sabríamos de dónde vinimos, no sabríamos lo qué sucedió cuando éramos pequeños y todo era fácil o al menos todo tenía menos peso. Perder ese número supondría perdernos, asumir que el tiempo ha ganado. 921 43 34 88. Quiero que me entierren con esas nueve cifras a modo de obituario. Podéis dejar un mensaje dentro de la tierra.

Ilustración: Giselle Dekel
¡Cuánta razón, amigo Javier!
Mis padres murieron hace ya demasiado tiempo y todavía me acuerdo de su número de teléfono. Aunque, soy de una generación que no tenía ni agenda telefónica, todo iba a base de cabeza. Algo tendrá que ver.
Este blog no tiene número de teléfono, pero seguro que tampoco me olvido del «Odio a las Blogueras de Moda».
(¡Mentira!, con la memoria que gasto actualmente, ni de coña. Lo he tenído que mirar. 😢😭😂) Menos mal que tengo recordatorios. 😜
Gracias por tus reflexiones.
Abrazo
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Jajajaja. Tú no te olvides de las cosas importantes, que son las que no se ven. Un abrazo enorme, querido
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