A la contra del mundo

Se puede vivir a la contra del mundo, bañarse en el mar en diciembre, desayunar bocadillos de pescado e ignorar el roce de las horas. A veces, se puede viajar cuando los demás están en un atasco, pedir vino a la hora del café y observar cómo los volcanes pueden ser el límite del cielo. A favor, sin oponer resistencia al pulso de la vida, a la muerte como cuento. En ese impulso, entre las sábanas y las casas con ventanas pintadas de azul, olas, bocanadas de aire, buganvillas que recuerdan que las cosas crecen sin querer, sin intentarlo apenas. Hay tantos mundos en este mundo, tantos inviernos de aviones y amor en las orillas.

Porque muchas veces los días despellejan al no aceptarse. Así pasamos, entre la sensación de no estar donde queremos y la promesa de estar en otra parte. ¿Qué ocurre cuando todo se detiene y solo existe ella y él es para ella y ella y él bailan? No hace falta casi nada para ser felices. Y se nos olvida, y aspiramos a todo sin tener en cuenta que de piel están hechos los sueños, de piel y algunas migas. Después, despiertas y comprendes que nada fue un sueño. Por eso parece soñado, por eso sobrevivirá a la estación más fría.

Solamente el amor puede detener el tiempo, sostener los planetas y alumbrar una habitación en llamas. Qué mejor forma de ir a la contra que abandonando los límites del cuerpo y descubrir por primera vez lo conocido. Cierto, el mundo seguirá girando mal, pero lo hará a otro ritmo, como una fruta que cae del árbol y rueda hacia nosotros. Lo importante está tan cerca que cuesta descifrarlo, lo prescindible es una casa llena de recuerdos. Espero que todos, alguna vez, se sientan vulnerables frente a un universo lleno de monstruos y pantallas, lleno de razones para seguir latiendo.

Ilustración: Hiroshi Nagai

2 comentarios en “A la contra del mundo

  1. Hola, Javier.
    Qué importante es nadar a contracorriente, al menos, de vez en cuando.
    La vida te lleva a empujones y te impone su ritmo; pero siempre puedes saltar a un lado y dejar pasar la marea hasta que quieras seguir surfeando. 😉
    El amor detiene el tiempo y tus letras ayudan a disfrutarlo. Enhorabuena.
    Un Abrazo.

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