leer es una forma de desaparecer

Etiqueta: mar

  • Mi querido verano

    Cada año la gente huye de Madrid, en sandalias o en caravanas cargadas de maletas, en sueños si tienen que quedarse por trabajo. Llega julio, el madrileño se deshace en las paradas de los autobuses para nadie. La capital vaciada entre un aire sólido, de menta, casi triste. Es en estos momentos cuando Madrid se…

  • El olor de los amores muertos

    Imaginemos que el futuro es para los débiles, que todo el tiempo que tenemos retrocede, un parpadeo de cuadernos de rayas, de fruta podrida y soles como uvas sin hueso. Por una vez olvidemos el ahora, casi fin de año, el aliento de la gente con frío por la calle, los árboles de luces, la…

  • Deshacer el tiempo

    Me gustaría deshacer el tiempo, volver a estos últimos días de toallas tendidas, caminar al borde de la arena, mareas, cangrejos y delfines, dormir en un habitación muy oscura, despertarme junto a ella. ¿Has visto? A través de la ventana se cuela un rayo de luz, un poco de esta aurora nuestra. Si vivimos a…

  • Piscinas

    Las piscinas son una forma de vida rara en la Tierra, más las públicas, siempre con bañistas buscando sombra, siempre refrescando a falta de mar o ríos cerca. Porque ir a la piscina tiene algo de triste, no necesariamente malo, como si conformarnos fuera la norma de este calor piedra. En la del barrio sólo…

  • La niñez distorsiona el verano

    El verano está sobrevalorado, trae una ligereza de entretiempo, como si el resto de estaciones fueran sólo un espejismo. Los que esperan a diciembre lo hacen para librarse del sudor, pero quieren sol en la estación de ski. Y es que en agosto el aire se mueve de otra forma, imita a las canciones y…

  • Lo único que necesito es ver el mar

    El mar está sobrevalorado. Por eso necesito mirarlo, solo mirarlo. No quiero traerle lágrimas, tampoco flotar entre las olas o por encima de las bestias, bajo un cielo azul océano. Quiero quedarme en su orilla, ocupar un banco rodeado de corredores con prisa y viejos lentos, entornar los ojos y escupir arena. Quiero respirarlo para…

  • Eso que me recuerda a ella

    No puedo elegir mis recuerdos. Algunos duelen. Otros son suaves, traen paraísos perdidos y un verano. Entre todos los recuerdos hay algunos recurrentes que siguen siendo vida, aunque esa vida exista en otra parte. Los más intensos tienen que ver con ella. La recuerdo en el pelo hasta la cintura de mujeres caminando por delante…

  • Esos que miran el mar

    Esos que miran el mar… tienen que ser amigos míos. Llegan antes, extienden la toalla y se desplazan poco o muy despacio. Delante, un mundo plano, cementerio de mareas vivas y ballenas. Así atraviesan el calor, sentados o con los pies sobre la arena, absortos en ese intercambio típico de los arqueólogos. Yo los miro,…

  • El verano de Madrid

    Sí, Madrid como género literario, estival, que se quita la ropa en sus aceras sin prisa, bajo un sol de cerilla y rascador. A lo lejos, un último estribillo silencioso. Hace falta valor para quedarse, evitar la vida como tránsito de tierra, mar y aire. También para mirar el cielo, dormir poco frente a la…

  • Veranear

    Viene el verano siempre con dos sombras. Una la que mancha las aceras, la otra es la de un lapso en la comisura de este calendario. Porque lo esperado termina por pasarse, moja los pies de la estación ingrávida. Entonces uno se aferra a la noche con sus días disueltos en mareas, frente al ventilador,…