leer es una forma de desaparecer

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  • Un hilo rojo, invisible, nuestro

    Para la cultura japonesa, el hilo rojo invisible es un reflejo de la conexión que trasciende la vida, nuestras vidas, traza o inventa una hebra del universo que se niega a ser abandonada, tensa sobre el tiempo y el espacio, sujeta por la voluntad del amor. A veces, siempre, se enreda en nuestro cuello, soga…

  • Sobre perder

    Las cosas son como queremos verlas, también los juegos. 10.500 atletas buscando una medalla. Tres premios y un podio. El resto, diplomas de consolación por haber participado. Tanto trabajo, tantos sacrificios. Pero ¿qué se logra? La gloria es un olvido para más tarde. El camino consiste en abrir ventanas en puertas que se cierran, dormir…

  • De la música

    Ayer toqué con Mister Marshall en la sala El Sol. Fue un miércoles a la hora de la cena, uno de esos días en los que hay tantos saraos que Madrid parece una cola en cualquier parte. Tocamos, sin bises, rodeados de amigos y algún extraño que miraba al escenario entre asombrado y aburrido. Quizás…

  • Ni el viaje ni el destino

    Mantra en muchas bocas: «Disfruta del viaje; el destino es lo de menos». Lo escriben profesores y mendigos, pilotos de avión y algún fantasma. Pues bien, casi todos se equivocan. Y lo hacen porque el movimiento, con su paisaje horizontal, el traqueteo de los trenes y las cuatro estaciones dentro de una ventanilla sirven de…

  • Del perdón

    Me hizo mucho daño. Con un gesto invisible desveló su infidelidad con un amigo, una mirada que solo conocen los enamorados. Quise entenderlo, decirle que todos nos equivocamos. Ella echó a correr. Era de noche. Por la mañana fui a su casa. Llamé a la puerta. Ella abrió con furia dentro de los ojos. Dijo…

  • Tregua ante la sinrazón

    La lengua y sus voces hacen tanto tanto ruido que la mañana de hoy, agotada ya desde primera hora, se merece una tregua. Entre las múltiples posibilidades que ofrecen los viajes estáticos se encuentran las orillas, la que uno quiera, y junto a esa orillas una corriente, y de la corriente al mar. Incluyamos cuerpos…

  • Hasta el fin del mundo

    Ocurrió en el paso de cebra de la glorieta de Quevedo, laberinto sin fauno de jóvenes ardientes y representantes de la tercera edad con un futuro aún más exiguo. Un niño, de esos con gafas y pelo aceitoso, caminaba al lado de sus padres —españolitos de aire triste— cuando de pronto, quizás abrumado por la…