leer es una forma de desaparecer

Etiqueta: viernes

  • Sobre madurar

    Madurar, pocharse, seguir viendo pasar paisajes por la ventanilla. Así se hace uno a sí mismo, a base de tiempo bien invertido, fuera lastres. Parece que la única forma de posponer el placer inmediato y construir a largo plazo sería madurando, es decir, por obra del dolor. Toda la vida, toda, sufrimos cambios. A veces,…

  • ¿De qué escribes cuando no sabes qué escribir?

    A pesar de que todo es susceptible de ser contado —eso no significa que todos debamos escribir una novela, por favor—, algunos días toca hacer frente a la imposibilidad en su peor versión. Pero nada que ver con la falta de ocasión o medios para que una cosa exista, ocurra o pueda realizarse, sino justo…

  • Es viernes y hace calor

    Es viernes y hace calor. De pronto, el quinto día de la semana roza la piel de un sustantivo tórrido. Y entonces las faldas se recortan, abrimos los botones y el cuerpo explota. Es un baile sutil y callejero, incluso para aquellos que sólo mueven la cintura cuando hay música. Después de tanto tiempo —tres…

  • Arreglarse para quedarnos en casa

    Cada viernes la escena se repite en cada barrio, en cada espejo de cada casa, aquí, en París o a las afueras de un lugar llamado Tierra. Y el sol se esconde a pesar de nuestra negativa a que lo haga, y las farolas iluminan la calle vaciada y el silencio se transforma en código…

  • Por un viernes sin piropos callejeros

    Desde hace semanas se ha instalado en muchos hombres la creencia de que la vuelta a las calles significará tres cosas que en realidad son dos: disfrutar del verano a tope de gama, el regreso de la piel y los escotes en aceras y terrazas y un montón de mujeres ávidas de sexo tras un…

  • Tranquilo, por fin es viernes

    Es inevitable ser español, español, español y no sentir cada mañana un ladrido entre las tripas, mezcla de desgarro y grito que te obliga a desdoblarte —cuando consigues echar a andar— en direcciones contrarias. Por un lado, vivir más fácilmente con ojos cerrados, entre campos de cerezas y dosis de 80 miligramos de inopia, quizás…