¿Hasta dónde puede llegar el horror? Horror entendido como sentimiento intenso causado por algo terrible y espantoso, una aversión profunda hacia alguien o algo. Ese horror cotidiano, de bombas en aulas y hospitales, el que se acepta como si se tratara de un cambio de estación. Horror que puede acumularse sin ocupar sitio, capa sobre capa bajo tierra y piel, horror de horrores porque va con nosotros siempre. Está en las plazas y en Ferraz, en un país que se rompe cada día sin llegar a romperse. Ese horror que se soporta agachando la cabeza, pensando que, mañana, habrá otro horror más grande. Horror hecho de banderas, horror de pocas personas y mucha gente.
¿Cuánto horror podemos soportar? ¿Cuántos monstruos y desgracias van de dentro y hacia dentro? El horror es la vida de los otros hecha costra, un número al azar que seguirá creciendo (dos millones de kurdos, miles de palestinos). Ni siquiera el fin del mundo sirve de consuelo. Esto, la vida, se acabará y, después, regresará otra vida. La yerba cubrirá las carreteras, los pájaros el aire, y el horror será un recuerdo de algo más bonito. El presente está lleno de horror, ¿sucederá lo mismo con la muerte? Quizás por esa razón hacemos la compra. Cuando comemos nos olvidamos del horror un rato.
Poco tiene que ver el horror con el miedo. Escuchar a los manifestantes, vestir a un perro con un anorak caro, el enésimo genocidio… esas cosas forman parte de una cultura del horror que asume diversas formas y posee un único fin: alejarnos del mundo, hacernos perder la esperanza y dejar de pensar por si acaso. En el fondo, el horror se vive como una broma infinita, de ahí que sintamos incredulidad primero. Luego asco. El horror conlleva un sufrimiento que se reparte entre todos lo habitantes del mundo para hacerlo llevadero y, sin embargo, el horror colectivo no es la suma de todos los horrores individuales. Horror a manos llenas. Y a otra cosa.

Ilustración: David Shrigley
Hola, Javier.
La pregunta inicial es fundamental en una convivencia mínimamente civilizada entre personas honestas. Sin embargo, a día de hoy, el horror pasa página tan rápidamente que solo unos pocos seguimos sufriendo internamente por la impotencia y la rabia.
Los telediarios y periódicos sustituyen pronto sus titulares; las redes sociales se entretienen con otras nimiedades; la gente se esconde en su micro-felicidad, total, no somos nosotros, dicen; y el mundo parece que sigue girando mientras sufren, lloran y mueren tantísimos inocentes.
Por desgracia, es mi opinión, el mundo puede soportar mucho horror, porque tiene flaca memoria y los verdugos campan a sus anchas sin que nadie les llame siquiera la atención.
Intenté morderme la lengua para no usar palabras que hagan que te cierren el blog. 😉 Porque la sangre me hierve con estos temas y con la pasividad de tantos.
Muchas gracias por gritar con tus letras. Hacen falta muchos gritos para destapar tantos oídos sordos.
Un Abrazo.
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Había que gritarlo. Curiosamente ha sido el artículo menos leído… cosas. Abrazo enorme
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¿Pero entonces el sistema es de izquierdas? Que no me aclaro… worf, worf
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¿Hablas de ti?
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Y tú más
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Con Juan Manuel de Prada me has matado… Le vi un día por la calle y me cambié de acera. Está gordo, tiene mal pelo y llevaba tirantes. Si esas es tu referencia algo has hecho mal con tu vida. Por cierto, salía de una sauna…
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