En casa no se escuchaba «te quiero» muy a menudo. Había besos y cariño, una confianza nunca rota por gritos o peleas. La definición del amor eran padre y madre en aquel coche. La mano de madre en el pelo de un padre que fumaba; padre desviando la vista de la carretera en dirección a madre. Detrás, tres testigos de una película de viejos que se quieren. La carretera al fondo. Más tarde, los hermanos comenzamos a decir «te quiero mucho» por mensaje o en privado, como si el mucho rebajara el te quiero para poder ser expresado en alto. A veces, las palabras cuentan. Otras, en cambio, poco pueden hacer frente al amor en su manifestación más íntima.
Las familias en las que se dice «te quiero» todo el rato no son necesariamente las que más se quieren. Se las ve felices por la calle, a la puerta del colegio. Hay niños, adultos, gestos y prisa, toda una vida en la que crear el ambiente propicio para que unos crezcan y otros envejezcan rápido. A pesar de los intentos aparecerán la humillación y los traumas, la certeza de que sabemos o muy poco o mucho sobre el amor sin llegar nunca a saber lo suficiente. Resulta más sencillo verbalizarlo. De esta forma se desarrolla una vulnerabilidad que cuaja en el silencio.
Decir «te quiero» implica adquirir un compromiso y no todos están preparados para asumirlo. Hay gente que da amor sin abrir la boca, gente que nombra el amor y no lo siente, gente que se llena la boca de amor y de canciones y reparte abrazos fríos. A mayor amor, más pérdida. Podría ser una razón para evitar expresarlo y solamente querer estar para la gente a la que quieres. Se puede seguir queriendo a un padre que murió hace años. Se puede odiar a alguien que te dio la vida. Me gusta escuchar esos «te quiero» en alto porque significan todo, porque no significan nada.

Ilustración: MDNF
Se puede decir te quiero sin necesidad de palabras. A mí me gusta más ese amor. El que lo dice sin palabras. Buen día.
Me gustaMe gusta
A mi también
Me gustaMe gusta
Cuanto me gusta leerte, Javier. Cuantas cosas me suenan tanto. Y hay otra aún, lo que me recuerdas cada vez, y es cómo la escritura anda muy adentro.
Gracias.
Me gustaMe gusta