leer es una forma de desaparecer

El extraño caso de los calcetines perdidos

Hay desapariciones que no se denuncian. No salen en los periódicos. Y suceden de manera regular, de forma inexplicable. Sin dejar rastro. Dos calcetines entran en la lavadora. Da igual el tamaño de la casa, cuarto de la plancha o armario. Incluso si uno vive solo y sabe exactamente cuántos calcetines y calzoncillos ha metido en la lavadora. Sale uno. Poco que ver con un descuido o una falta de atención a los nones. Adiós, pares. Es un patrón. Durante años se han ofrecido explicaciones más o menos fundamentadas: el más débil se engancha en el tambor, otro descansa en la funda del edredón, voló, llevaba meses detrás del radiador… La física doméstica como coartada. El misterio hecho revelación.

Está comprobado que los calcetines de colores tiene más probabilidades de perderse que los blancos o los de cuadros (no te compres los tobilleros o los beige, haz el favor). La desaparición nunca es simétrica. El cajón de los calcetines como metáfora macabra de la Memoria Histórica. ¿Dónde estará mi calcetín? Según el doctor Moore de la Universidad de Cardiff, (L+C) – (PxA), donde “L” es la cantidad de ropa,” C” cómo la dividimos para lavarla —multiplicada por la cantidad de lavados semanales— y “P” la pereza que nos da lavar la ropa. La «A» es fundamental: cuánta atención le prestamos a revisar bolsillos, desenrollar calcetines y ordenar la colada por colores y prendas delicadas sobre el tendedero. Vamos, «A» de ¡aj!

Los nórdicos —los más limpios— hablan del «universo paralelo de los calcetines», de la lavadora como un portal a otros mundos. Los pares de calcetines giran mientras el mundo gira a peor, en el mismo sentido que los agujeros negros de Kerr, perdiendo sus propiedades de entrelazamiento. Uno permanece. El otro se queda. Como las personas que los usan para andar y protegerse del roce, por comodidad e higiene. Por salud. Hasta que un día llega la desviación, un fallo. Entonces, al abrir la lavadora, queda uno. Y la sospecha de que el otro nunca volverá.


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