leer es una forma de desaparecer

Las ganas de darle una hostia a Vito Quiles

Hay personas que entran en una habitación y producen sudores, silencio. Otras algo parecido al amor, formas de odio desconocidas, una náusea. Luego está Vito Quiles. Este chico pertenece a una categoría muy específica: la del ciudadano que provoca en otros ciudadanos —normalmente españoles y pacíficos— una reacción que podría concretarse en un correctivo físico, vamos, una hostia breve, administrativa, un sello de caucho con la mano abierta.

Vito va por ahí con su «periodismo» de abordaje, una especie de cobrador del frac vestido de Cortefiel, resentido por algo que se nos escapa, un lacayo que hace preguntas como el que introduce una rata en una panadería y espera la reacción. El desplante. El clic. Las respuestas dan igual. Aquí se trata de algo físico. El éxito periodístico convertido en un entrevistado con cara de «te mato». Y así, este país termina monetizando apagar el micro de un manotazo.

Habría que desconfiar de ese impulso violento. Vito nos quiere instalar en una fantasía cutre. Porque el lugar al que pertenece no es el Congreso o una redacción, ni siquiera la calle, sino esa décima de segundo en la que el ciudadano se ve a sí mismo desde fuera plantándole los nudillos en los morros. Esa hostia es su exclusiva. Sin ella no es nadie, ni siquiera Vito Zoppellari Quiles.

Escribo mucho.

No es para todo el mundo

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Comentarios

7 responses to “Las ganas de darle una hostia a Vito Quiles”

  1. Avatar de Juanjo
    Juanjo

    Es la pregunta del millón que se hace ahora mismo media España… es fácil de responder así que seguro que la podrás responder con esa sapiencia que te desborda: ¿por qué los chicos de CQC eran simpáticos malotes (y caían bien a todo el mundo) pero Vito, haciendo exactamente lo mismo, es un peligroso escuadrista/fascista?

    El cinismo/hipocresía de la Izmierda está ya que se sale…jajaja. Por cierto, tengo ganas de comerte el culo como la última vez que te vi.

    1. Hay una gran diferencia entre la sátira y el entretenimiento y el periodismo. O al menos debería de haberla. Con CQC se buscaba incomodar ergo entretener. Tu amigo Vito busca incomodar y el enfrentamiento. Ahí pierde la poca credibilidad que nunca tendrá. Por cierto, peligroso escuadrista / fascista (cito literal), es tuyo

      1. Avatar de Juanjo
        Juanjo

        «Peligroso escuadrista / fascista» no es mío… lo dicen a todas horas en la Sexta, TVE, la SER, Público, eldiario.es, Infolibre, El Plural, etc.

        No das ni una, campeón… «Tu amigo Vito busca incomodar y el enfrentamiento»… 1) No es «mi amigo» (es un niñato pepero de jersey al cuello, y todo lo que sea PP me da alergia) 2) Pues claro que busca incomodar y el enfrentamiento… exactamente igual que hacían Guarroming y sus muchachos, que se dedicaban sin pudor a las burlas y ataques disfrazados de humor contra el PP. La única diferencia es que los peperos no tenían huevos para reaccionar y por eso era gracioso, mientras que ahora que el 90% de la prensa está vendida al mejor postor, los pocos que se atreven a hacer preguntas incómodas contra este Gobierno de psicópatas han pasado a ser extremistas.

        En cuanto a lo de entretener, claro que Vito es el nº 1, aunque solo sea de forma indirecta: al conseguir que la Izmierda reaccione siempre de una forma tan ridícula, media España se parte de risa cada día…jajaja

  2. Los separa el sentido del humor. Y eso ya es suficiente para distinguirlos.

    1. Avatar de Juanjo
      Juanjo

      Tienes razón. Tengo que confesarte que llevo meses escribiéndote porque no dejo de pensar en ti. A veces te imagino desnudo, haciéndote una tortilla francesa y no sé, pierdo el control y me pongo a pensar en Abascal y creo sinceramente que te prefiero a ti.

      Lo sé, esta es tu casa así que te debo respeto pero ¿podrías enviarme una foto polla? Prometo no compartirla con nadie de izmierdas.

      1. Joder, Juanjo. Qué directo. Me alegro de que por fin te hayas decidido a asumir tus verdaderos sentimientos. Claro. Pásame tu número que lo borré sin querer. Pero esta vez el sobre me lo dejas en el bar de abajo de tu casa. Recuerda: billetes de 50. Un abrazo cerdo.

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