leer es una forma de desaparecer

Porque las cosas terminan antes de que terminen

Ayer salimos por Bogotá. Mientras movíamos el cuerpo frente a la cabina del DJ caímos en la cuenta de que quizás era una de las últimas noches en las que saldríamos con un gobierno de izquierdas. Llegó con una canción de Prince, como una bofetada, proyectando una sombra bajo nuestros párpados y sobre la pista. La política tiene la costumbre de colarse por las grietas de esos ratos: una conversación con Alfonso, un vapeo en la calle, volver a casa en taxi mientras el aire nocturno te despeina.

Nadie planteó un balance de estos cuatro años (meses para mí). Están las cifras de empleo, las reformas, la mayor visibilidad de algunas comunidades, debates que antes parecían imposibles y hoy aparecen en portada. Otras son más difíciles de cuantificar. Hay una generación que ha aprendido a hablar de salud mental sin vergüenza, a defender la vida de los gatos con uñas y dientes, a demonizar el fracking y mirar bien al otro a pesar de ser distinto. Quizás no sea mérito exclusivo de ningún gobierno, pero sí del clima de una época. La izquierda, con todas sus contradicciones, ha sido también una forma más humana de imaginar una sociedad anclada en un baile que nunca termina del todo y en el que siempre falta alguien cuando se encienden las luces.

La sombra bailó un par de canciones más. Después, entre agua con hielo y aguardiente, nos acompañó a la salida. Y la nostalgia de algo que todavía no ha terminado se convirtió en lluvia. Tal vez dentro de una semana todo siga igual. Puede que todo sea diferente. Pero ayer, ebrios, envueltos en ese olor a ropa húmeda y jabón de manos, nos dimos cuenta de que algunos momentos merecen ser defendidos, por frágiles y efímeros, y que votar por Iván Cepeda es para muchos darle una oportunidad a algo imperfecto, incompleto y, precisamente por eso, todavía vivo.


Comentarios

3 respuestas a «Porque las cosas terminan antes de que terminen»

  1. «Hay una generación que ha aprendido a hablar de salud mental sin vergüenza»… pero sobre todo sin sentido del ridículo…jajaja

    Hispanoamérica está despertando después de décadas de adoctrinamiento… y luego le llegará el turno a Españita, donde el ganado sigue durmiendo el sueño de los justos. Aunque lo más probable es que cuando despierte, ya sea demasiado tarde…

  2. No, la izquierda no es perfecta, en España tampoco… Porque te puedes encontrar un programa en La Sexta —que hasta donde yo tengo entendido es más roja que verde— que se llama «Cara al Show», en un país donde las cunetas aún duelen, al menos a algunos (¿y no eran ellos los que…?). Qué ironía ni que… Pero vamos, que lo otro es peor.

    1. Sin duda. Y sin puntos suspensivos…

Deja una respuesta

Descubre más desde Odio a las blogueras de moda

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo