leer es una forma de desaparecer

Los hombres lloran cuando hay fútbol

¿Qué falla? Se rompe el pacto del machote. El llanto, asociado desde siempre a la debilidad, aparece sin pedir permiso. Se llora en el campo, en la rueda de prensa, en el autobús de camino al hotel. Lloran jugadores, entrenadores, Messi varias veces, aficionados, padres e hijos. Hombres que llevan años sin derramar una lágrima aparecen deshechos por un penalti fallado o un gol en el último minuto. De pronto, una emoción que fuera del estadio iría acompañada de un «¿estás bien?» deja de avergonzar. Se abre una grieta por la que sale lo que va por dentro de la camiseta.

El fútbol lleva décadas construyendo un monumento a la hombría. Al estadio se va a desafiar al rival, a insultar al árbitro, a cantar, a abrazarse después de un gol. Y, sin embargo, es también uno de los pocos lugares donde un hombre puede llorar sin que nadie cuestione su masculinidad. No porque el fútbol derogue esa vieja ley, sino porque le ofrece una coartada. El llanto deja de pertenecer al individuo: pertenece al equipo, a la selección, a una grada, a un país. Tantas lágrimas para tan pocos pañuelos.

A mi padre solo lo vi llorar una vez. Volvía a casa cubierto de sangre después de no haber podido salvar a su perra, atropellada en la carretera. Quizás por eso me impresiona ver a tantos hombres romperse cada cuatro años. ¿Lloran solo por el fútbol? Probablemente no. También lloran por los duelos aplazados, por los miedos más íntimos, por las pérdidas que terminaron por tragarse en seco. El fútbol ni crea ni destruye esa emoción; simplemente encuentra la forma de hacerla aceptable. Dentro de cuatro años volveremos a asistir al mismo ritual. Diremos que es solo fútbol. Pero quizás nunca lo haya sido del todo. Porque no hay mayor causa de llanto que no poder llorar.



Comentarios

Una respuesta a «Los hombres lloran cuando hay fútbol»

  1. Déjate de lloros y Messis y háblanos del facha de Ferran Torres. Tu opinión es muy relevante…jajaja

Deja un comentario

Descubre más desde Odio a las blogueras de moda

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo