A Jorge nunca lo legalizarán

Ahora que están a punto de terminar el montanje del documental sobre Jorge María Martínez García,    Jorge «Ilegal» a secas, me subo al carro y publico este artículo con la esperanza de que los que odian a las blogueras de moda (pocos pero duros) estén al tanto en mividaentrelashormigas.es. 

Los nuevos tiempos son menos salvajes desde hace tiempo, sin embargo este asturiano (nacer en Avilés y ser el rock marca), de pelo muy fino, peinado inexistente y lengua afilada vino hace 60 años a la palestra para decir bien alto lo que todos pensamos y no nos atrevemos a decir. Lo mismo hasta te da una hostia. No lo hace, a diferencia de Donald Trump, más pendiente de su marca que de cambiar el rumbo de América y su flequillo, o el sprinter Pablo Iglesias que ha revolucionado la política retomando viejos eslóganes remozados en camisas de 198 y coleta Manowar. No, más bien se trata de un forajido, ese extraño al que todo el mundo espera y teme, tanto que al final prefiere que se vaya lejos por resultar molesto.

jorge-ilegal

Y es que Jorge echa humo por la cabeza cuando toca, escupe pelotas de fuego y vino y caga ácido, escribe letras sin rima que funcionan como versos perfectos, pelea con puños de guante de beisbol y encabeza —él solito se basta y se sobra— esa categoría de músicos inclasificables que desayuna sardinas con café.

Perlas:

  • Ajo de limónica naranjo para anunciar Central Lechera Asturiana (comentando la portada con la polla de bronce de su «Apóstol de la lujuria»).
  • A Marujita Díaz: «Odio el pasodoble y la fabada asturiana es indigesta… como tú».
  • Una imbécil le llama Yul Brynner en Telecinco y él responde: «Ya te dije que podías llamarme como quisieras que no voy a hacerte ni puto caso».
  • Levántate y lucha esta es tu pelea, levántate y lucha, no voy a luchar por ti.

Lo reconozco, su música nunca me rozó. Esas Les Paul pasadas de medios me reventaban los tímpanos pero ¿no era eso exactamente lo que quería hacer? En cambio, representa el peligro. Sudor, más peligro, tirar a matar con todo y contra todo, vivir como te dé la gana, beberte quince cubatas y atravesar las paredes con la cabeza. Más que representarlo, lo es. Eso y mucho más que nos desvelará un documental que espero ansioso y que lo convertirá en referencia de un panorama rockero donde lo más transgresor es decir que Fuel Fandango son un puto coñazo.

P.D. Jorge, si lees esto tienes que saber que en Spotify, entre «Tiempos Nuevos» y «Agotados de esperar el fin» se ha colado un engendro de perra que se llama  «Me quiere o no me quiere». Yo buscaría a esos cabrones y les arrancaría la cabellera.

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