Tranquilo, no pasa nada

Lo miro fijamente. Sin pestañear si quiera. De esta forma es posible no perderme ningún detalle, ningún destello, ninguna posibilidad de color, sombra o transferencia del polen del estambre a los pistilos. Matan a varias decenas en un concierto de una cantante pedorra con acento de Disney, el chico de los ajos azules decide colgarse en el baño de un hotel de 5 estrellas protegido por el eco del agua que rebota contra los azulejos, muere Juan Goytisolo, el viaje hecho letra, la letra hecha paisaje, el paisaje hecho metralla -para los que no lo hayan leído les recomendaría “Capos de Níjar”-, apuñalan en Londres a unos chavales que se iban a comprar flores para sus madres, todavía vivas pero que se suponía no deberían haber enterrado a sus hijos, un grupo de idiotas en pantalón corto gana una copa con forma de calamar una y otra vez porque ya sabemos, ganar es lo único que importa, Florentino comienza por la palabra flor, Axl es ahora una señora con pelo de Monster High

La lista es interminable y avanza inexorablemente hacia un lugar que es tan grande como nuestra capacidad de olvidar porque, si algo somos,¡oh, nosotros que soñamos con callarnos y burlar a la muerte!, si algo pintamos en toda esta broma infinita, se parece mucho a un despiste, a una amnesia, a una boca que se abre para después volver a cerrarse para después abrirse y tragar el aire cargado de oxígeno que deja paso a una tormenta de dióxido de carbono. (Toso)

famara

Si lo miro fijamente no me salen las cuentas. Las bajas por paradas cardio-respiratorias exceden en número a los niños que se desplazan en carritos carísimos tirados por madres con ojeras (el Inglesina Vittoria sale por 850 euros) y sin embargo, el número de habitantes de este mundo aumenta cada día. Una mota de polvo con forma de España (es necesario el microscopio para darse cuenta) se cuela en mi esclerótica. Una lágrima cae sobre el perfil bueno de mi párpado. Continúa andando Javi, no pasa nada. Esto es así: una sucesión de desastres animales seguidos de un amanecer en la playa de Famara. Tranquilo, no pasa nada.

 Dedicado a mi amigo Juan Serantes. Tan lejos, tan cerca.

 

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