Doñana, el matadero y el estercolero del Rocío

Cierto. El título hace las veces de atrapa-moscas (espero que los ecologistas no se tomen mal la metáfora animal) con el único fin de atraer la atención hacia una situación que año tras año se viene ocultando por alguna razón que, tanto los creyentes como los no, no llegamos a comprender: ¿Por qué las hermandades que peregrinan anualmente al Rocio pueden atravesar un espacio único, si en una reserva natural, según el plan de gestión del espacio Natura 2000, ninguna actividad puede autorizarse si ésta tiene efectos negativos sobre los hábitats y las especies de interés comunitario? Por supuesto los 10 caballos y el buey que han sido tirados en los contenedores después de la marcha “flamenquita” de este año no cuentan: son bestias de carga y bueno, se compran otros y ¡a vivir la vida chavales!

Otra pregunta: ¿Por qué no existe un plan de impacto ecológico oficial para evaluar los efectos reales de este “desfile” de gente que caga en cuclillas y tira el rollo de Scottex al suelo (asumimos que se limpian así), porta a hombros a una señora muerta que sangra por los ojos y posee una tiara eléctrica en la cabeza y que se ha modernizado cambiando las zapatillas de andar por todo-terrenos de los caros? Porque ya se sabe que los ecologistas y los progres del Pacma tienden a exagerarlo todo y hacen fotos de lo malo, que es poco, y se dejan lo bueno para el Instagram de los colegas, ese que no ve nadie…

Además de las leyes de Vías Pecuarias que garantizan el paso de las hermandades desde hace años (se establece en la ley y cito textualmente de manera redundante :«se permite y autoriza el paso de los rocieros, cuando lo ha declarado compatible con la conservación del Parque, y por tanto el derecho de los rocieros al tránsito autorizado encuentra su propia protección en la normativa del Parque») caemos siempre en ese oscuro punto de encuentro que liga la palabra tradición con la divinamente intocable fe, conformando un binomio tan explosivo como una Rocio Jurado cantando a pelo y medio pedo desde lo alto de una carreta tirada por caballos árabes muertos de sed al encuentro de la ermita. Ortega Cano va a pie y bebe Acuarius, por supuesto.

Es verdad, no todas las hermandades son iguales. Un poco como los taxistas, que los hay educados, trilingües y que se lavan las manos antes de ir a desayunar, pero bien es cierto que muchos de éstos se preocupan por mantener el parque es perfectas condiciones, andan sin hundir mucho los talones, llevan extintores en las mochilas, inspeccionan el terreno para evitar plantar la tienda de campaña sobre una docena de huevos de abejaruco y saben distinguir a un camaleón con miedo de un canto rodado. Eso se lo concedemos pero, ¿por qué ellos sí pueden irse de acampada dos veces al año a Doñana y yo no puedo montar una rave silenciosa” (con auriculares y todo, como en el cine de verano de Madrid) con los amigotes?

caballo muerto Feria de Abril 2014

La Junta de Andalucía, que tiene plena potestad en este asunto, ha decidido acabar con los botellones en las plazas, ha conseguido que hoteles y mansiones que no se ajustaban al plan de urbanismo fueran derribados y que Antonio Banderas se instalara definitivamente en Hollywood, pero también ha mirado hacia otro lado en este caso por no generar polémica (los feligreses no solo llevan pantalones vaqueros rosas y verde pistacho sino que forman parte de los círculos de influencia) y para que antes de alcanzar el 2020 podamos despedirnos definitivamente del lince ibérico ya que ese, a diferencia del cerdo, decora el ecosistema pero no da dinero.

En realidad no se trata de eliminar “El Rocío”– entiendo que hay miles de personas que esperen ese momento como el que se va de putas un viernes a última hora- pero sí convendría reaccionar antes de que la devoción con modales de “hooligan” y los comportamientos adquiridos por la negligencia de gobiernos corruptos (Andalucía es un paraíso con destellos infernales) acaben con lo que de verdad importa: la naturaleza, eso que estuvo antes de existiera la ley y que como siempre es la gran damnificada en todas las historias.

Rocío si, pero sobre todo el aquel en el que el aire se condensa en forma de gotas sobre nuestras ventanas. Fe también, pero esa que mueve montañas y lo deja todo recogidito después.¿Costumbres? La esclavitud también estuvo de moda.

 

 

 

 

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