Año nuevo: renovación necesaria de una farsa

Me gusta creer que un año nuevo es un espacio de felicidad en blanco. El año viejo prescribe, con su muerte y sus canciones, con ese peso que, algunas veces, implica seguir ocupando el cuerpo vivo. Lo conocido, hojas secas en el calendario. En tres días llegará un año que me pertenece, también a ti, que puede parecerse a eso que queremos y que, año tras año, viene a confirmarnos justo lo contrario. No importa. Necesito creer que a la gente le irá bien, renovar la mirada sabiendo que mis ojos son siempre los mismos, verdosos bajo la luz, marrones casi negros cuando cae la noche. Recrearse o vivir sin un propósito; el año nuevo como renovación necesaria de una farsa.

Algunos comienzan su año en septiembre. Quizás tengan razón. Se trata de un mes más adecuado para volver a la rutina. Todavía hace calor y, con suerte, algunos conducen varias horas hasta ver la playa. Enero trae abrigos largos, gorros, papel de regalo que sirve para esconder todo lo que todavía no ha nacido. 1 de enero: un libro que se empieza por primera vez, un libro que nos cambiará la vida, que dejaremos a la mitad, que se hará bola o fuego porque todo se hace hacia delante o no se hace. No recuerdo un año perfecto. Quizás la incertidumbre nos haga valorar lo que perdimos. No sé. Tampoco importa.

Cuando llegue el año nuevo seré un poco más joven. Habrá un reloj en el campanario con una hora virgen, gente vomitando por la calle, una mañana helada llena de propósitos. Entonces, sin querer, nos alcanzará el olvido, el único capaz de crear nuevas historias y sentimientos nuevos. Sí, puede más que el amor y la bondad, por eso tiene que existir. Mi año nuevo, el tuyo, vendrá con un olor desconocido, a otras flores y a piel, a castañas y un aire cada vez más sucio. Me gusta creer que un año nuevo es un espacio de felicidad perdida. Me gusta seguir estando vivo. Y eso sí que importa.

Ilustración: Meghan Callahan

2 comentarios en “Año nuevo: renovación necesaria de una farsa

  1. Hola, Javier.
    Amén por tus deseos, optimismo y esperanzas. Ojalá se cumplan y el 2024 sea mucho más sano, pacífico y amoroso. Lo necesitamos.
    Feliz Año Nuevo y que sigamos disfrutando de nuestras palabras.
    Un Abrazo.

    Me gusta

Deja un comentario