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¿Por qué cerramos los ojos al besarnos?
El beso prueba que no hace falta decir nada. Treinta y cuatro músculos faciales para coordinar un acto inventado por los adolescentes. Los viejos lo imitan sin ansia, aire, libertad libre. Sin embargo, ¿por qué cerramos los ojos al besarnos? Dicen que el primer beso se da con la pupila… para después echar las cortinas…
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Renunciemos al poder del amor
Enamorarse implica conceder un poder al otro, un poder sobre la mirada, un poder sobre ti y que, en caso de ser correspondido, el otro no ejerce. Porque el amor poco tiene que ver con un yugo. Más bien con las yemas de los dedos, con lo que no se hace y no se dice,…
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El baile
Sucedía algunas tardes. Con música o rodeados de silencio, en el rumor de la ciudad dentro de casa. La gente regresaba del trabajo, y ella y yo nos aparecíamos, fantasmas. Ella hacia a la habitación del juego; yo en dirección a mi escritorio. En ese cruce del día a día había una forma de descubrimiento,…
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¿Os acordáis de la sanidad pública?
Todo cambia, pero la salud sigue definiendo cada minuto de vida. El resto es facultativo. Con esa premisa a algunos se les ocurre hacer negocio, transplantar más fondos hacia lo privado. Y así, con la ciencia acaparando el futuro, las urgencias convierten el presente en colas y a los médicos en enemigos del sistema. Mientras,…
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Todos recordamos aquel coche
Todos sentimos la ingravidez del aquel coche. Por fuera era de todos los colores, rompía el aire. Por dentro olía a tabaco y a ojos de siesta. Y es que los recuerdos que perduran los trajo el movimiento, cura cuando nada pasa y todo se para siendo viejos. Por entonces, un viaje tenía algo de…
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Nuestros muertos
Todos tenemos dos padres (con o sin nombres), cuatro abuelos viejos, ocho bisabuelos, dieciséis tatarabuelos, treinta y dos trastatarabuelos y así, y de manera exponencial, dos mil cuarenta y ocho decabuelos desde 1800. Aquel año, Napoleón atravesaba los Alpes para invadir Italia. Un retroceso de veinte generaciones con sus incestos, primos insoportables, cuñados y parientes…
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La voz
Todos nos vamos a morir. Mimi Parker, en cambio, se calló. Silencio. Tocaba en un grupo venerado por sus melodías tristes, un poco de ninguna parte. Porque la música es aquello que sucede dentro, nada que ver con el confeti. Ella era Mimi, sí, pero también la voz de Low, un poco la nuestra. Porque…
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El postre
A partir de los cuarenta, el mundo se divide entre los que prefieren comer o follar. A mí me gusta más lo otro, de ahí que desconfíe de la experiencia de meterme cosas en la boca. Será inmadurez o que solamente el hambre nos ayuda a vivir más estando hambrientos. La incomprensión da lugar al…
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Mi miedo a los disfraces
El mundo, esta noche, se convertirá en un lugar de cuento. Saldrán los esqueletos gordos, las brujas dejarán el gato en casa y, de vez en cuando, un asesino en serie apuñalará la memoria de sus víctimas, audiencia en Netflix. Tampoco es que haya mucho cambio respecto a un lunes cualquiera. Porque hay monstruos a…
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Hay que seguir
A veces, todo va a la contra: las horas, las ganas, este instante compuesto de ayeres rotos. Ahora, precisamente ahora, hay que seguir, frente al sol y su sombra en el suelo, hacia cualquier parte. Seguir cavando hoyos en los que ocultar diamantes, plantar semillas, reír junto a madre y amigos, seguir como siguen girando…
