Amor sin San Valentín

Amar a veces cuesta. Nada tiene que ver con la otredad, sino con anticiparse a uno mismo, o sea, reconocerse en los márgenes de uñas y alma. Sin ese trabalenguas de anatomía previo, la experiencia de amar queda diluida en el querer, forma algo más pobre de conexión, libertad y respeto aplicable a la familia, los perros y las hortensias. La cosa es que amar nunca duele, por mucho que se empeñara el éxtasis de Santa Teresa, aunque alcanzar un grado medio de comprensión de lo que somos implica una vida entera, y a veces tampoco da. ¿Entonces cómo se sabe que amamos? Porque se hace saltándonos la ausencia, prescindiendo del tiempo y el plano.

Entonces llegan los humanos y comienzan los problemas. De repente, una palabra que contiene todas las acepciones del sentir se desmenuza como el pan del día: cariño, amor en público, amor hacia Dios o Billy Wilder, otro de cuchillo y sangre que nada tiene que ver con amar, el enamoramiento de los adolescentes y el amor que obvia la infidelidad. Sólo amamos de verdad cuando la imperfección mancha los labios del uno y el uno se mancha en el otro. Entonces dos o más miran un punto cardinal. Amanece.

El amor prescinde de declaraciones y San Valentín. Solamente necesita de cuidados y una pequeña dosis de humillación personal si preferimos amar sin estar solos. El que bien te quiere, es decir, te ama, nunca te hará llorar y si lo hace será sin querer. Y es que amar es el milagro que sucede cuando dejamos que el otro sea sin nosotros, sin finalidad ni destino. Quizás compartir una ventana, mi ventana, su ventana, una con vistas al mar. Más allá de las mareas, sabrás que amas a alguien cuando en silencio podréis contaros lo vivido y lo que está por vivir. El amor, ese misterio, el nuestro y sea cual sea la persona. Amen, amad, amaos.

Ilustración: https://robbailey.studio/

2 comentarios en “Amor sin San Valentín

  1. No solamente lo expresas con bellísimas palabras, además revelas una grandísima verdad: todo ha de empezar por uno mismo. Quién no se ame y conozca así lo que es el amor, difícilmente podrá ofrecérselo a los demás. Y sin fechas ni obligatoriedad, en la espontaneidad y la constancia está el mismo amor.
    Enhorabuena, un placer leerte.

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