Etiqueta: verano
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«Me gustaría que alguien llorara por mí»
«Me gustaría que alguien llorara por mí en un tren». Ella me lo confesó al caer en la cuenta de algo que nunca sucedió. Acababa de ver a una pareja despedirse. El chico subió al vagón envuelto en lágrimas. La chica permaneció de pie frente a la ventanilla. El tren comenzó a mover el silencio.…
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Leer en la playa
Aprender a leer es lo más importante que nos haya pasado nunca. A partir de ahí la vida es otra, viene con defecto por escrito y es posible pensarla desde el otro lado, como lo haría un sudafricano blanco o una inglesa de Kensington. Leer representa el pasado y el futuro en un gesto inofensivo…
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Calor
Todas las cosas buenas vienen del calor. El frío sirve para vestir bien y no sentir las manos. Al calor hay que recibirlo contra el pecho, con las ganas de matar intactas, con la certeza de que las noches sirven para estar despiertos. Así los humanos imitan a las bestias, permanecen a la sombra la…
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Lo único que necesito es ver el mar
El mar está sobrevalorado. Por eso necesito mirarlo, solo mirarlo. No quiero traerle lágrimas, tampoco flotar entre las olas o por encima de las bestias, bajo un cielo azul océano. Quiero quedarme en su orilla, ocupar un banco rodeado de corredores con prisa y viejos lentos, entornar los ojos y escupir arena. Quiero respirarlo para…
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Rodillas
La primavera trae rodillas. Están por todas partes. Abultadas, asimétricas, llenas de colgajos alrededor de una órbita de hueso, planas, flores, únicas. Somos lo que somos de rodillas y ellas nos trajeron hasta aquí. Por eso pierden protagonismo frente a la escasez de ropa y las piernas de los otros. Fémur, rótula y tibia irrumpen…
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Maltratar animales en nombre de la fiesta
Fiesta y maltrato, binomio tan patrio como el tinto. Extraña forma de asociar la diversión con la herida, el fuego con los cuernos de un astado. Así hemos pasado los veranos siempre, ajenos a un hecho cruel por ser costumbre. Y es que el mundo cambia a paso de gigante, rápido, muy lento, y las…
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Volver a lo de siempre
Viene septiembre con la promesa de los días antiguos, aquello de lo que huimos antes. Por esa razón, algunos comienzan el año en la semana entrante, sin cuenta atrás, de frente, con más gente y menos personas invadiendo la ciudad por sus doce puntos cardinales, reloj de tiempo. Se acabaron las aceras de campos en…
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El verano de Madrid
Sí, Madrid como género literario, estival, que se quita la ropa en sus aceras sin prisa, bajo un sol de cerilla y rascador. A lo lejos, un último estribillo silencioso. Hace falta valor para quedarse, evitar la vida como tránsito de tierra, mar y aire. También para mirar el cielo, dormir poco frente a la…
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Del calor a la calor
El calor se ha convertido en la calor, femenino, madre y plural de todos los desvelos. Ahí, entre el termómetro y la sobredosis de mercurio, todo el mundo arde a la vez, delante de un ventilador que mueve un lazo rojo y al borde de las piscinas como expositores de carne. Extraña forma de igualdad…
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Veranear
Viene el verano siempre con dos sombras. Una la que mancha las aceras, la otra es la de un lapso en la comisura de este calendario. Porque lo esperado termina por pasarse, moja los pies de la estación ingrávida. Entonces uno se aferra a la noche con sus días disueltos en mareas, frente al ventilador,…
