Inmigrantes

En la frontera la valla es fosa. No sólo en esa franja, límite de ficción entre países enemigos, también en un mundo cárcel por latitudes. Mientras, una masa informe de vida y futuros imposibles salta. Otros, de verde y bajo órdenes, se saltan la única ley que importa porque acoge, estableciendo la línea divisoria entre extranjero e invitado. Resulta que la medida de los hombres se ahoga en un mar que hace tiempo que dejó de pertenecer al cazón y la corvina para convertirse en isla al otro lado, matadero, nicho bajo el mercurio. Se trata de una transición extraña de pez a diana, de negro a blanco. Y además borra los nombres.

Balas para recibir al inmigrante. ¡Bienvenidos a España y a Marruecos! Da igual, ¡bienvenidos todos! Pasad que dura poco. Como eterna parece la indiferencia de la mal llamada civilización. ¿Occidente era eso? Un sueño diluido, una mentira. También para los que nacieron dentro de esa idea asfixiada a cada intento. Hacía ella se dirigen jóvenes que abandonan su casa, caricatura de los que se quedan, espejo de los que observan desde lejos.

Me pregunto por qué lo siguen intentando, qué dejan atrás si en nosotros encuentran muerte y sólo muerte, playas de alambradas, animales sin latido, cristal en las alfombras, filo. La esperanza inventa el mundo cada día, quizás un piso y un trabajo, vamos, lo que viene a ser la vida y sus afanes. Bajo esa premisa yace la respuesta: el inmigrante no emigra, huye. Tenemos una deuda con ellos. Hoy parece imposible de saldar. Y saltan.

Ilustración: Andrey Kasay

2 comentarios en “Inmigrantes

  1. Buenos días sean, Javier.
    «Me pregunto por qué lo siguen intentando», si van de cabeza a la muerte podemos imaginar cómo es lo que dejan atrás. Solo la desesperación extrema o un finísimo hilo de esperanza puede lanzar a estos inocentes hacia ese destino.
    Creo que nadie se para a pensar que las fronteras son en realidad líneas demasiado ligeras que nos indican la suerte, o desgracia, que hemos tenido de nacer a un lado o a otro. Porque en definitiva solo es eso, Suerte. Nadie decide dónde y en qué momento nacer. Pero somos tan imbéciles que nos creemos divinos.
    Mal día para reflexionar, es lunes y de mala uva.
    La imagen te deja hipnotizado y te hace pensar, llorar, cabrearte…
    Un abrazo.

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