Calor

El calor devora el hueco entre aspas y campos de girasoles, produce monstruos. En la ciudad, todo es ausencia, conversaciones lentas añadiendo más madera a junio. Un viejo resopla, otro niño bebe a morro y la sombra deja de ser sombra para ser sonido. Así nos convertimos en mosquitos a contracorriente, todos, lejos de la luz pintada, al otro lado de un invierno que aparece en los sueños de fanáticos del frío. Llegará. Mientras, en este microondas de junio, el sudor pinta trajes bajo las axilas y empuja al refugio de la ducha, lluvia que trae recuerdos de un patio de Sevilla. Queda demostrado: el agua es vida, la canícula mata.

Con la caída de la noche creímos estar a salvo, pero se acabó su complicidad de mano amiga. Entonces las horas pasan en los ojos de las luciérnagas, libros en la mesilla abiertos por la misma hoja. Menos mal que ya no hay canciones de verano. En cambio, las peleas fluyen, ascienden por el patio como las burbujas de una olla al fuego. La sangre viene con arena, el ventrículo grita basta, la paciencia mengua hasta el punto de que se cometen más asesinatos. De ahí la tendencia a robar bajo la nieve.

En la termodinámica, el frío se define como la ausencia de calor, en cambio, poco tiene que ver el ardor con el deshielo, más bien pone de manifiesto la falta de glaciares y carácter. Entonces el cuerpo deja de ser nuestro, se dilata, cambia de estado hacia ninguna parte. A nadie se le escapa que la carne se hace gas cuando deseamos flotar en piscinas de mercurio. Calor, ese invento en el que sentirnos solos, principio de días y noches al baño María sin María cerca.

Ilustración: Guy Billout

2 comentarios en “Calor

  1. Buenos días, Javier.

    Solo por destacar algunas de las maravillosas metáforas de tu prosa-poética:
    «la sombra deja de ser sombra para ser sonido»
    «las horas pasan en los ojos de las luciérnagas»
    «libros en la mesilla abiertos por la misma hoja»
    «noches al baño María sin María cerca»
    Algo que no debería hacer, porque mutilo la totalidad de la Obra.

    Leerte no solo es un placer, es alimento para las mentes sedientas de belleza.
    En este día de calor eres la frisa fresca que despierta en una mañana de lunes.
    Ahí es ná.

    Gracias, poeta. 🤗😊👍🏼

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